Técnica del Guadamecí

El guadamecí como técnica se dice que nació en la ciudad de Ghademés allá por el siglo VIII, como tratamiento exclusivo de los cueros a los que se doraban o plateaban.

Esta artesania se vió superada en el siglo X en la Córdoba omeya, gracias a la alquimia de los cordobeses, sufrieron la piel de oveja una transmutación, pasando de ser artesania a arte.

Estas obras de arte sobre piel plateada se caracterizaban por la brillantez, el colorido, profusa ornamentación, el ferreteado abusivo (punzones con relieve que dejan su huella en el guadamecí), donde el dibujo rellena toda la superficie, sin dejar parte plateada libre.

Una técnica que nació en la capitala del Califato para decorar los muros de las estancias nobres de Media Azahara, que deslumbró a las embajadas de los reinos de occidente y de oriente, convirtiéndose en fastuoso regalos reales y en objeto apreciado por los poderosos, que reclamaban el guadamecí de Córdoba para embellecer sus estancias.

 

“Lo más característico de estos guadamecíes de la Córdoba omeya eran los dibujos vegetales o de animales permitidos, árboles que introducían sus cúpulas en el entorno del Paraíso, caligrafía cúfica que proclamaba la grandeza de Al-lāh y color, mucho color.”